¿Cómo saber si tu hijo necesita una valoración?
Cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo, pero hay señales que pueden indicar que conviene valorar su desarrollo motor y sus necesidades.
- Mantiene habitualmente la cabeza girada hacia un mismo lado o muestra preferencia por una postura.
- Presenta asimetrías en la cabeza, el cuello o la posición del cuerpo.
- Tiene dificultades para mover la cabeza hacia ambos lados.
- Se muestra especialmente rígido, muy flácido o tiene dificultades para controlar su postura.
- Presenta dificultades durante el tiempo boca abajo o para iniciar movimientos como el volteo.
- Ha nacido prematuramente o necesita seguimiento específico de su desarrollo.
- Ha perdido habilidades que ya había adquirido o presenta alguna dificultad que te preocupa.
- Tiene dificultades de equilibrio o se cae con frecuencia en comparación con lo esperable para su edad.
- Presenta torpeza motora o dificultades para coordinar sus movimientos.
- Le cuesta realizar determinadas actividades motoras, como saltar, mantener el equilibrio o coordinar ambos lados del cuerpo.
- Muestra posturas asimétricas o dificultades de control postural.
- Tiene dificultades para planificar o secuenciar movimientos.
- Presenta antecedentes de alteraciones del neurodesarrollo y necesita una valoración de sus capacidades motoras.
- Tiene dificultades en tareas que requieren coordinación manual, como manipular objetos o utilizar herramientas escolares, cuando estas pueden estar relacionadas con aspectos motores.
PROCESO
¿EN QUÉ CONSISTE UNA EVALUACIÓN DE NEURODESARROLLO?
La evaluación de neurodesarrollo, en una valoración fisioterapéutica, nos permite conocer cómo está madurando y funcionando el sistema nervioso del niño y cómo esta maduración se relaciona con sus capacidades motoras, sensoriales y funcionales.
Durante la evaluación observamos al niño de forma global, teniendo en cuenta tanto sus antecedentes como su postura, movimiento y comportamiento, para identificar posibles dificultades o áreas que necesiten ser estimuladas y acompañadas.
¿Qué valoramos?
La evaluación puede incluir diferentes áreas:
- Desarrollo motor: coordinación motora gruesa y fina, control postural y calidad del movimiento.
- Equilibrio y propiocepción: capacidad para mantener y adaptar la postura y orientarse correctamente en el espacio.
- Sistema vestibular: respuestas relacionadas con el equilibrio, el movimiento y la orientación espacial.
- Coordinación y función cerebelosa: valoración de la precisión, organización y coordinación de los movimientos.
- Oculomotricidad: fijación, seguimiento visual, coordinación ojo-mano y convergencia/divergencia, aspectos relacionados con actividades como leer, escribir, copiar o jugar.
- Lateralidad: observación de la organización de la preferencia de mano, ojo, oído y pie.
- Reflejos y respuestas posturales: valoración de determinados reflejos y respuestas motoras que forman parte del proceso de maduración neurológica.
- Circuitos de regulación tónica: Que permiten conocer la relación entre la postura y el movimiento de la cabeza con respecto al cuerpo.
- Integración visuomotora: capacidad para coordinar aquello que el niño ve con una respuesta motora adecuada.
- Postura y movilidad: observación de la alineación corporal, movilidad articular, columna y extremidades.
- Área craneofacial: cuando está indicado, se valoran determinadas características estructurales y funcionales de cráneo, cara, paladar, lengua y frenillos.
En tus brazos, acostado o sentado ¿echa la cabeza hacia atrás sin causa concreta?
¿Apoya la cabecita contra la cabecera de la cama mientras duerme?
¿Duerme siempre del mismo lado?
Cuando está acostado, ¿tiene una postura en forma de coma?
¿Saca mucha saliva?
¿Regurgita mucho después del biberón?
¿Tiene dificultades para respirar?
¿Ecuentra que está demasiado excitado o quieto?
¿Se despierta por la noche?
¿Tiene un ojo más abierto que el otro?
¿Tiene una oreja más despegada que la otra?
¿Piensa que su cara es asimétrica?
Si respondes SÍ a una sola de estas preguntas, a tu hijo le puede ayudar la osteopatía.
Si tu hijo ha nacido con...
- Parto prematuro
- Parto por cesárea
- Vuelta de cordón alrededor del cuello
- Sufrimiento fetal
- Rotura de la bolsa prematura
- Uso de fórceps o ventosa para la extracción
- Encaje prolongado del cráneo en el canal del parto
- Presentaciones difíciles del bebé (de nalgas, de cara, con un brazo...)
- Anestesia epidural (ausencia de sensación de contracciones)
- Sensación de intenso pánico por parte de la madre que puede percibir el bebé
Los niños nacidos de partos con alguna de estas dificultades a veces:
- Tardan en succionar
- Lloran inconsolablemente
- Son excesivamente sensibles a cualquier estímulo
- Vomitan o regurgitan con facilidad la leche
- Presentan estreñimiento
- Tienen cólicos del lactante
- Tienen dificultades respiratorias
- Se arquean con fuerza hacia atrás al cogerlos o tumbarlos
- Presentan asimetrías (en la forma de la cabeza, en la pelvis, las piernas o los brazos)
- Tienen tortícolis congénita.
Otras veces pueden aparecer síntomas cuando el niño empieza la escolarización:
- Hiperactividad
- Déficit de atención.
- Alteraciones visuales o auditivas
- Problemas con la lecto-escritura
- Escoliosis / Cifosis
- Asimetrías pélvicas
- Pies equino baros
- Alergias, sinusitis

